Bueno, pues aquí voy a estar publicando mi inacabado fan fic, que a medida que tenga tiempo o lo que sea pues iré subiendo capítulos o pararé el fic si no tengo tiempo.
Por el momento, os dejo el prólogo. <3
•Título:
Why
so serious!?
•Género:
Horror,
ciencia ficción, romance, universo alterno. (AU)
•Advertencias:
Contenido
heterosexual, drogas, orgías (pero suaves), twincest no relacionado.
•Clasificación:
+18.
•Fecha
de publicación: 27 de Diciembre de 2011.
•Disclaimer:
Los
personajes que salen en este relato se pertenecen a ellos mismos por
lo que renuncio a ellos, al igual que a los lugares que puedan salir.
La trama y los diálogos es de mi propiedad. Fan fic sin ánimo de
lucro.
•Resumen:
Hamburgo;
una ciudad tranquila sin incidentes que destacar demasiado, se
termina convirtiendo en un blanco fácil de un vampiro descendiente
del mismísimo Drácula, y con el que mejor no dar con él.
Una serie de brutales asesinatos, se irán dando todas las noches.
¿Podrá el jefe de policía pararlos o será una de sus víctimas?
•Prólogo.
La noche; el mejor momento para esconderse, camuflarse
entre los arbustos o salir de caza a por una jugosa presa,
disfrutando con gran deleite primero de sus curvas y sus movimientos,
de su aroma, de su sabor... Y de todo lo que ésto conlleva.
Enamorarla por la noche para romperle el corazón,
chupándole la sangre. Dulce, roja, exquisita... Toda una delicia
para mí, sin duda.
Volteé mis ojos azulados mirando a mi alrededor en
aquella discoteca donde los humanos se divertían fumando, bebiendo,
bailando e incluso montándoselo con su ligue de noche en cualquier
esquina de aquel pegajoso lugar.
Fijé mi vista en una bella dama con su pelo rojo fuego,
con su tez blanca. Estaba sentada en una esquina del sillón en dónde
ella se encontraba, lejana al resto de los mortales y de los no
mortales; en este caso de mí. Pero no por mucho tiempo.
Dejé mi cubata sobre la barra, bajándome del taburete
y me dispuse a caminar hacia ella, llamando la atención de todos los
presentes haciendo que tanto chicos como chicas se voltearan para
mirarme. Era una de las ventajas de ser vampiro, que todo el mundo te
mira por la belleza que desprendes, que llamas la atención de todos
y que los cautivas cómo a una abeja una flor.
Sonreí ampliamente y de la manera más dulce posible
cuando llegué hasta dicha chica, extendiéndole mi mano. Vi cómo
sus ojos verdes se posaban en los míos azules y sin que le tuviera
que decir nada, ella me cogió la mano, aceptando la propuesta de
sacarla a bailar.
Nos acercamos a la pista de baile y, puse mis manos
sobre sus caderas mientras ella las comenzaba a mover, soltando algún
suspiro de gusto mientras mis labios divagaban por su cuello,
simplemente alimentándome del sabor que éste desprendía.
No sé como ni cuando, mis manos descendieron hasta su
culo y lo cogí con ganas, comenzando a besarle esos carnosos y
jugosos labios que tentaban a cualquiera.
La temperatura iba subiendo y ella no es que fuera
demasiado inocente que digamos, sus manos se posaron directamente en
mi entrepierna y empezó a sobarla descaradamente, hasta que le corté
el rollo en la pista de baile para ir al baño de la discoteca.
Cuando entramos en el baño de las chicas, me estampó
contra uno de los cubículos metiéndome en el interior de éste,
provocando que me quedara sentado sobre la taza y ella se me puso
encima a horcajadas.
—Preciosa... ¿Cómo te llamas? —Le pregunté
mientras ella se dedicaba a quitarse la camisa que llevaba, dejando
ver su sujetador negro de encaje, rasgándome con las uñas la
camiseta para así luego quitármela tras haberla roto un poco.
—Marie... Me llamo Marie...—Entre suspiros, me
contestó mientras se deshacía en gemidos descarados tras haber
puesto mis labios entre sus pechos y una de mis manos la había
colado por su pantalón. —.Ahh... Joder...
El ambiente iba aumentando de calor, cada vez era más
la temperatura, la excitación iba creciendo descaradamente en mis
pantalones y necesitaba sentir ya su interior. Necesitaba metérsela
ya.
Le quité los pantalones rápidamente, rompiéndolos
incluso y le bajé el tanga, mientras yo me desabrochaba la bragueta
y me la sacaba por ahí para luego meterle la polla de una sola
embestida.
Los movimientos eran cada vez más rápidos, más
acompasados. Ella se movía, botando encima de mí mientras mis manos
ansiosas viajaban por la piel de sus muslos hasta llegar a su culo,
dónde presioné hacia abajo con mis manos y terminé corriéndome,
mientras mi boca divagaba por su cuello y, saqué mis colmillos
tanteando primero el terreno para luego, clavárselos sin desparpajo,
sin preámbulos.
Comencé a chupar su sangre mientras ella chillaba de
dolor, mientras el veneno la recorría por todo el cuerpo, por sus
venas, hasta que al final cayó al suelo pegajoso de aquel baño
inerte, muerta, y con una mueca de horror en su rostro.
Me vestí y salí de aquella discoteca todo lo rápido
que pude, camuflándome en la calle en las oscuras sombras de la
noche.
Simplemente, para mí acababa de empezar.


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