Fan fic: Why so serious!?

martes, 27 de diciembre de 2011

Bueno, pues aquí voy a estar publicando mi inacabado fan fic, que a medida que tenga tiempo o lo que sea pues iré subiendo capítulos o pararé el fic si no tengo tiempo.
Por el momento, os dejo el prólogo. <3


Título: Why so serious!?
Género: Horror, ciencia ficción, romance, universo alterno. (AU)
Advertencias: Contenido heterosexual, drogas, orgías (pero suaves), twincest no relacionado.
Clasificación: +18.
Fecha de publicación: 27 de Diciembre de 2011.
Licencia: Safe Creative #1112070690254
Disclaimer: Los personajes que salen en este relato se pertenecen a ellos mismos por lo que renuncio a ellos, al igual que a los lugares que puedan salir. La trama y los diálogos es de mi propiedad. Fan fic sin ánimo de lucro.
Resumen: Hamburgo; una ciudad tranquila sin incidentes que destacar demasiado, se termina convirtiendo en un blanco fácil de un vampiro descendiente del mismísimo Drácula, y con el que mejor no dar con él.
Una serie de brutales asesinatos, se irán dando todas las noches. ¿Podrá el jefe de policía pararlos o será una de sus víctimas?



Prólogo.

La noche; el mejor momento para esconderse, camuflarse entre los arbustos o salir de caza a por una jugosa presa, disfrutando con gran deleite primero de sus curvas y sus movimientos, de su aroma, de su sabor... Y de todo lo que ésto conlleva.
Enamorarla por la noche para romperle el corazón, chupándole la sangre. Dulce, roja, exquisita... Toda una delicia para mí, sin duda.

Volteé mis ojos azulados mirando a mi alrededor en aquella discoteca donde los humanos se divertían fumando, bebiendo, bailando e incluso montándoselo con su ligue de noche en cualquier esquina de aquel pegajoso lugar.
Fijé mi vista en una bella dama con su pelo rojo fuego, con su tez blanca. Estaba sentada en una esquina del sillón en dónde ella se encontraba, lejana al resto de los mortales y de los no mortales; en este caso de mí. Pero no por mucho tiempo.

Dejé mi cubata sobre la barra, bajándome del taburete y me dispuse a caminar hacia ella, llamando la atención de todos los presentes haciendo que tanto chicos como chicas se voltearan para mirarme. Era una de las ventajas de ser vampiro, que todo el mundo te mira por la belleza que desprendes, que llamas la atención de todos y que los cautivas cómo a una abeja una flor.

Sonreí ampliamente y de la manera más dulce posible cuando llegué hasta dicha chica, extendiéndole mi mano. Vi cómo sus ojos verdes se posaban en los míos azules y sin que le tuviera que decir nada, ella me cogió la mano, aceptando la propuesta de sacarla a bailar.
Nos acercamos a la pista de baile y, puse mis manos sobre sus caderas mientras ella las comenzaba a mover, soltando algún suspiro de gusto mientras mis labios divagaban por su cuello, simplemente alimentándome del sabor que éste desprendía.

No sé como ni cuando, mis manos descendieron hasta su culo y lo cogí con ganas, comenzando a besarle esos carnosos y jugosos labios que tentaban a cualquiera.
La temperatura iba subiendo y ella no es que fuera demasiado inocente que digamos, sus manos se posaron directamente en mi entrepierna y empezó a sobarla descaradamente, hasta que le corté el rollo en la pista de baile para ir al baño de la discoteca.

Cuando entramos en el baño de las chicas, me estampó contra uno de los cubículos metiéndome en el interior de éste, provocando que me quedara sentado sobre la taza y ella se me puso encima a horcajadas.

Preciosa... ¿Cómo te llamas? —Le pregunté mientras ella se dedicaba a quitarse la camisa que llevaba, dejando ver su sujetador negro de encaje, rasgándome con las uñas la camiseta para así luego quitármela tras haberla roto un poco.

Marie... Me llamo Marie...—Entre suspiros, me contestó mientras se deshacía en gemidos descarados tras haber puesto mis labios entre sus pechos y una de mis manos la había colado por su pantalón. —.Ahh... Joder...

El ambiente iba aumentando de calor, cada vez era más la temperatura, la excitación iba creciendo descaradamente en mis pantalones y necesitaba sentir ya su interior. Necesitaba metérsela ya.
Le quité los pantalones rápidamente, rompiéndolos incluso y le bajé el tanga, mientras yo me desabrochaba la bragueta y me la sacaba por ahí para luego meterle la polla de una sola embestida.

Los movimientos eran cada vez más rápidos, más acompasados. Ella se movía, botando encima de mí mientras mis manos ansiosas viajaban por la piel de sus muslos hasta llegar a su culo, dónde presioné hacia abajo con mis manos y terminé corriéndome, mientras mi boca divagaba por su cuello y, saqué mis colmillos tanteando primero el terreno para luego, clavárselos sin desparpajo, sin preámbulos.
Comencé a chupar su sangre mientras ella chillaba de dolor, mientras el veneno la recorría por todo el cuerpo, por sus venas, hasta que al final cayó al suelo pegajoso de aquel baño inerte, muerta, y con una mueca de horror en su rostro.

Me vestí y salí de aquella discoteca todo lo rápido que pude, camuflándome en la calle en las oscuras sombras de la noche.
Simplemente, para mí acababa de empezar.



Kiss me underneath the mistletoe.

Bueno, pues este es un one-shot que tenía pensado publicar en algún foro pero la verdad, como tengo este blog prefiero colgarlo aquí primero y luego ya me lo pensaré si lo pongo en algún foro.

•Título: Kiss me underneath the mistletoe.
•Fandom: Tokio Hotel.
•Tipo: One-shot.
•Categoría: Hetero.
•Género: Romance.
•Clasificación: Apto para todos los públicos.
•Licencia: Safe Creative #1112270812067
•Disclaimer: Los personajes que salgan en la historia y, tengan que ver con la banda Tokio Hotel, se pertenecen a ellos mismos por lo tanto renuncio a ellos. La trama, y el resto de personajes son de mi invención. Historia sin ánimo de lucro.


Kiss me underneath the mistletoe.

Aquella noche para Lauren, era algo más que especial simplemente por el hecho de que después de cenar con su familia, se iría con unos amigos a una fiesta que todos los años el día 24 de Diciembre se montaba, con gente de todo el pueblo y de todas las edades, donde todos bailaban, bebían, cantaban y se divertían hasta altas horas de la madrugada.
Estaba nerviosa, muy nerviosa, atacada totalmente porque esa noche vería a alguien especial, a alguien que para ella ha sido más que un hermano, más que un simple amigo... Vería a su enamorado, aunque él realmente no sepa que Lauren está enamorada.
El chico se llamaba Tom y era el chico popular del instituto, incluso cuando iban a primaria ya iba haciéndose famoso por todas las chicas que tenía detrás suya, por todas con las que ligaba... Hasta que Lauren llegó a su vida y ahí, cambió radicalmente.
Tom, gracias a ella fue aprendiendo a ser mejor persona, le daba lecciones de la vida que nadie le había dado jamás y ella fue la única chica que realmente se atrevió a conocer sin pedir nada a cambio, sin pensar que luego eso le "pasaría factura".
Lauren, tirada en su cama y escuchando música, escribía divertida en su diario. No podía quitarse esa sonrisa de idiota en la cara, sabía que apenas quedaban horas para la gran noche y que vería a Tom otra vez, porque en realidad aunque apenas acabaran de empezar las vacaciones del instituto de último curso, ella ya le estaba echando de menos y mucho.
Allá donde pasaba, veía algo que estuviera relacionado con él y, gracias a eso se le ocurrió la idea de comprarle una guitarra como regalo, gastándose todos los ahorros de tres meses en una guitarra eléctrica de un color azul magnetizado, con algunos decorados plateados. Era la guitarra favorita de Tom, de la marca favorita, una Gibson Les Paul serie Custom, esas que tanto les gustaban a él y tanto las disfrutaba.
Dejó de escribir en su diario y se quitó aquellos cascos azules que le tapaban y acaloraban las orejas, apagando el MP3 rojo que le habían regalado por Navidad hacía unos años atrás. Se levantó de la cama y salió de su habitación para ir directa al baño y, cerró la puerta cuando entró, poniendo incluso el pestillo de éste para que nadie la molestara y tuviera así su media hora de relajación total.
Se desnudó, dejando su ropa en el suelo sin ordenar ni nada del estilo y, pisó el frío suelo con sus pies pequeños y diminutos comparados a los de Tom, metiéndose en la ducha cuando separó la mampara, cerrándola después.
Una vez dentro se soltó el pelo, guardando su goma de pelo en la muñeca y empezó a caer agua caliente cuando encendió el grifo de la ducha, cayendo el agua en su cara, y en todas partes de su cuerpo, quitándole todo resto de sudor o de cualquier sustancia de su cuerpo.
Alcanzó con una mano el champú de fresa, y empezó a lavarse el pelo con él para luego aclarárselo y, luego cogió el gel de coco, poniéndoselo por el cuerpo para aclararse una vez más entera y salir de la ducha, cogiendo una toalla del toallero para secarse.
Se la puso alrededor del cuerpo y salió del baño descalza y con su ropa en la mano. En su habitación, Lauren, se quitó la toalla y optó por ponerse un sujetador y un cullotte negro, a juego para luego ponerse un vestido negro también, con unas medias del mismo color y unos zapatos de tacón, pero no muy alto, negros también.
Volvió a ocultarse en el baño, estaba tan emocionada que quería que fuese una sorpresa tal y como iría vestida en general.
Cogió la plancha del pelo y comenzó a plancharselo cogiéndose con orquillas aquellas zonas que no se planchaba, entre ellas su flequillo, el cual al pasarle la plancha quedó liso y por encima de sus cejas.
Cogió el maquillaje finalmente y se colocó la base, para luego comenzar a maquillarse los ojos de más a menos, de una tonalidad negra hasta que poco a poco se va difuminando en gris. Se puso el típico rimel negro y, finalmente, decoró sus labios con un brillo especial que no se iba por mucho que comieras, o por mucho que se mojasen tus labios con agua, con un sabor a vainilla muy fino y fresco.
Volvió a meterse en su habitación mirando la hora que era. Estaba tan nerviosa... Estaba tan asustada a la vez... Porque había ensayado muchas veces en su habitación a solas cómo le diría a Tom que estaba enamorada de él. Lo que más temía era el rechazo, eso... Eso le partiría el corazón rápidamente y es que, Tom para ella era demasiado importante y ella sabe, que hay gente que se ha alejado de aquellos que les han confesado su amor, aunque ella espera que por suerte Tom no sea así.
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Ya estaban todos sus familiares en la mesa, esperándola. Le gustaba hacerse de rogar y que la llamaran cuantas veces hicieran falta, decían que lo bueno se hacía esperar así que ella no iba a ser menos en ese aspecto.
Bajó las escaleras de su casa con cuidado y allí, al girar a la derecha se encontró con su familia, que todos la miraban boquiabiertos.
Su madre, una mujer de mediana edad pero pequeña de estatura se le acercó para darle un abrazo y hablarle, cómo si ella fuera la portavoz de todos los presentes.

-Estás estupenda hija. Vamos, siéntate que ya vamos a cenar. —Lauren, hizo caso de lo que su madre le propuso y se sentó justo al lado de su hermana, comenzando todos así a cenar, pasando una agradable sorpresa.
Más tarde, después de la cena, todos se reunían bajo el árbol excepto Lauren, a ella siempre le gustaba que sus regalos se quedaran bajo el típico árbol navideño, a ella le hacía ilusión levantarse sobre las seis de la mañana y abrir sus regalos mientras desayunaba junto a su madre, disfrutando de sus regalos tranquilamente sin que nadie tuviera que molestarla. Sí, a pesar de sus quince años, ella seguía siendo una niña pequeña si se trataba de Navidad.
De repente y sin que ella se esperara nada, llamaron al timbre de su casa, yendo su padre a abrir la puerta. En ese mismo instante ella aprovechó para ir sigilosa al baño a retocarse el maquillaje, escuchando las voces de abajo.

-Oh, Tom, pasa, pasa. ¿Quieres tomar alguna cosa mientras esperas a mi hija? —Preguntó cordialmente el padre de Lauren intentando ser educado. A él, nunca le había gustado que su preciada hija menor se reuniera con Tom, le parecía alguien demasiado problemático e incluso delincuente. Ahí se notaba que no conocía en absoluto a Tom.

-Ehm... No, muchas gracias. —Tom entró en la casa, bajando el escalón, y nada más pisar el parqué del suelo de aquella casa, donde su chica vivía, fue abrazado por la madre de Lauren. A ella él sí que le parecía realmente un buen chico, y a su hija le había dejado caer que podría ser un buen yerno.

-¡Hola Tom! ¡Feliz Navidad! Cuanto has crecido, madre mía...

Por su parte, Lauren, mientras dejaba que su madre distrajera a Tom de ella, estaba en el baño acabando de retocar su maquillaje, para luego ir a su cuarto cogiendo aquella enorme caja dónde dentro había una carta en el estuche de la guitarra.
Bajó con todo el cuidado posible las escaleras, hasta que al final sintió que podía caminar sin problemas, despidiéndose de todos y saliendo por la puerta, encontrándose allí en la fachada y esperándola a Tom, que había salido para esperarla afuera.
Lauren, se quedó boquiabierta literalmente en cuanto vio a Tom con un traje, con una badana cubriendo su frente y con esa pose de chulo que siempre llevaba. No se la quitaba ni aunque la tía más buenorra del planeta se lo pidiera.
Tom, por su parte, no supo como reaccionar al ver así a su mejor amiga. Él la metió en el mundillo de las ropas anchas, de las sneakers y demás, la metió en el mundo de su propio estilo y hasta en eso eran como uña y carne, pero el simple hecho de verla tan guapa, con ese vestido y maquillada, hizo que su corazón diera un vuelco.
Ninguno de los dos se esperaba lo que iba a pasar en estos instantes. Ella, extendía los brazos para darle el regalo a Tom, y él, cuando lo cogió no lo abrió. Lo dejó apoyado en la fachada de casa de su amiga y entonces, ocurrió lo esperado para ambos.
Aunque Tom nunca hubiese demostrado sus sentimientos hacía ella, él estaba más que enamorado de su amiga también, así que ni Lauren ni Tom debían preocuparse por ello, básicamente porque su amor era tan grande y correspondido, que sería para siempre.
Él, se encargó de cogerla a ella por la cintura y entonces, sus labios se juntaron, besándose de esta manera bajo el muérdago de casa de su amiga, sellando un amor apasionado y puro, que duraría para toda la eternidad.

¿Feliz Navidad?

lunes, 26 de diciembre de 2011

Navidad... El nacimiento del niño Jesús, según la Biblia. La mayor época del consumismo según yo, dónde se pasa con la familia, con los amigos, con la pareja. Donde sales de fiesta y disfrutas. Haces y te hacen regalos, donde tienes un cobijo y calor para descansar...
Pero ¿y esas personas que el mundo olvida? ¿Y esas personas en África, por ejemplo, que no tiene nada? ¿Y los vagabundos? ¿Qué? ¿Dónde quedan esas personas?


Admito que a mí me gusta la navidad, la adoro, pero cuando me pongo a pensar en estas cosas... Es un desastre.